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Mucha gente considera que los Chromebooks son los “familiares pobres” de las computadoras portátiles tradicionales. Y es que a diferencia de un sistema Mac o Windows, un Chromebook depende principalmente de Internet para las tareas diarias.

Y dado que también suelen ser menos costosos, muchos se preguntan si realmente vale la pena comprar una Chromebook y usarla como una computadora portátil normal ¿Son una pérdida de dinero, o más bien o un diamante en bruto asequible? Lo averiguamos en la siguiente comparativa entre Chromebooks vs. laptops.

Quizá también te interesará saber específicamente qué es una Chromebook, las mejores Chromebooks que puedes comprar y esta útil guía de cómo instalar Windows en una Chromebook.

¿Qué es una Chromebook?

Cuando aparecieron por primera vez en 2011, las Chromebooks eran laptops muy baratas que corrían con Chrome OS, el sistema operativo de Google. Estos aparatos dependían de aplicaciones basadas en la nube más que en aplicaciones nativas y si bien, a lo largo de los años algunas cosas han cambiado, la relación entre calidad y precio siguen siendo el corazón de una Chromebook.

Acer, Asus, HP, Dell, Lenovo y Samsung son algunas de las compañías que venden Chromebooks. La oferta varía desde los diseños tipo ultrabooks hasta las portátiles tradicionales, pasando por las híbridas 2-en-1.

Los modelos más baratos son en general menos potentes que los prémium. Estas Chromebooks de bajo costo se ven con frecuencia en escuelas, mientras que los modelos más caros, como la Pixelbook de Google, tienen cuerpo de aluminio, procesadores rápidos y, en algunos casos, pantallas de resolución 4K.

Aunque no sea posible comprar una Chromebook de $2,000 dólares, como las portátiles con Windows o macOS, sí hay una amplia variedad de opciones para distintas necesidades.

¿Qué puede hacer una Chromebook?

A diferencia de la gran mayoría de laptops, las Chromebooks tienen su propio sistema operativo llamado ChromeOS. Si bien, cuenta con elementos básicos de un sistema operativo, como un gestor de archivos o un lanzador de aplicaciones, el foco de estos aparatos está en el navegador Chrome.

Como no es posible descargar aplicaciones web, todas estas se tienen que ejecutar en el navegador. Esto puede parecer una limitante, pero muchas aplicaciones ya ofrecen versiones web como Spotify, Netflix, Gmail, Slack o Evernote.

Dada la prevalencia de estas, mucha gente pasa la mayoría de su tiempo en el navegador, y si algún tipo de trabajo gira alrededor de las pestañas de Chrome (o cualquier otro), la transición a una Chromebook será sencilla. Solo es cuestión de conectarla a internet y listo.

Sin embargo, gracias a la adición de la tienda Google Play, se pueden descargar aplicaciones de Android para cubrir lo que haga falta. La implementación de estas aplicaciones en un entorno de escritorio puede ser algo extraña en algunas ocasiones.

Algunas aplicaciones por ejemplo, se muestran en pantalla completa mientras otras se quedan en formato pequeño, como en un teléfono–, pero las apps de Android están disponibles en caso de ser necesarias.

Las Chromebooks también tienen soporte para Linux. Si necesitas sí o sí aplicaciones de escritorio, Linux es la opción. Existen versiones para Linux de Audacity, Firefox, GIMP, OBS Studio, Steam, VirtualBox y muchas más. Aunque eso sí, es probable que muchas aplicaciones populares no tengan una versión para Linux, por lo que antes que nada hay que revisar dicha factibilidad.

Por último, si te gustan los juegos, también hay bastantes opciones con una Chromebook, aún cuando la oferta está mucho más reducida que en Windows. En este caso, lo mejor es utilizar un servicio como Stadia, y aunque existe Steam para Linux, las especificaciones del equipo pueden ser limitaciones importantes.

¿Qué no puede hacer una Chromebook?

En ChromeOS no se pueden instalar muchos programas. Por ejemplo, no es posible instalar aplicaciones de Adobe o cualquier otro software restringido a Windows o macOS. Por lo tanto, si necesitas alguna aplicación que caiga en ese segmento, tendrás que encontrar una versión para Linux o simplemente evitar una Chromebook.

Otras limitaciones se extienden también al rendimiento del equipo en general. Las Chromebooks son rápidas, pero en algunos casos depende de los componentes internos. Las de gama más baja vienen con procesador antiguo que no puede competir con lo que se encuentra en la misma gama en Windows, sobre todo en cuanto a las operaciones multitarea.

De la misma forma, si quieres gastar alrededor de $200 dólares, una Chromebook siempre es una opción. También existen alternativas de gama alta como la HP Chromebook x2 o la Pixelbook, que vienen con procesadores Core i5 de octava generación con cuatro núcleos y una potencia bastante respetable.

Las Chromebooks con estos procesadores vuelan y algunos modelos más nuevos, como la Galaxy Chromebook de Samsung o Chromebook Spin 713 de Acer incluyen procesadores de 10ª generación, acortando la brecha con las portátiles con Windows.

¿Para quién es una Chromebook?

Las Chromebooks están diseñadas para segmentos muy específicos. Uno de esos es el estudiantil, ya que muchas escuelas las utilizan por sus beneficios de seguridad, la calidad de construcción y las limitaciones de software. Por lo tanto, es común encontrar Chromebooks de uso escolar.

Estos equipos van más allá de ser un producto para niños. Las opciones de gama alta apuntan a profesionales o estudiantes universitarios, ya que son livianos y ofrecen una muy buena duración de batería, lo que las convierte en una buena opción para quienes están en movimiento constante.

Entre las alternativas más caras están en primer lugar la Pixelbook y Pixelbook Go de Google o la Chromeflip 436 de Asus. Existen equipos con especificaciones y precios similares que vienen con Windows.

Sin embargo, las Chromebooks tiene ciertas ventajas, por ejemplo, una Chromebook de $500 dólares es muy buena, mientras que una portátil del mismo precio con Windows tiene muchos problemas de rendimiento y la calidad de construcción en general no será muy buena.

¿Cuáles son las opciones disponibles?

La Chromebook más cara es la Pixelbook de Google, que comienza en $1,000 dólares. Se trata del equipo tope de gama, no solo en materiales de construcción sino también en rendimiento.

En general, las Chromebooks se mueven en el rango de las 11 pulgadas (los equipos 2-en-1) hasta las 15. Lo normal es que tengan resolución HD, aunque también hay modelos con 4K e incluso, pantalla táctil. También es común que vengan con procesadores Celeron, en versiones de doble núcleo que nunca van más allá de los 2 GHz de velocidad.

La mayoría de las Chromebook vienen con 2 o 4 GB de memoria RAM, suficiente para las tareas promedio del equipo, pero aún así, muy inferior a los 8 o 16 GB de las laptops más tradicionales. En cuanto al almacenamiento, las Chromebook no tienen grandes discos duros, ya que dependen de internet para la mayoría de operaciones aunque generalmente esto se puede ampliar a través de una tarjeta SD o vía USB.

Hablando de puertos, las Chromebook se comparan a una portátil tradicional y vienen con las conexiones más comunes: USB-A, USB-C y puerto para audífonos, aunque quizá tengan menos puertos que una notebook tradicional.

Una Chromebook tiene una duración de batería promedio mayor a la de una portátil. Lo más común es que esta sea de unas 10 horas, aunque las más nuevas llegan hasta 12 horas, y si bien, las computadoras con Windows están mejorando en este aspecto, una Chromebook siempre tendrá una mejor duración de batería.

En cambio, nunca encontrarás una Chromebook con procesadores de seis u ocho núcleos, como sí ocurre en una MacBook Pro, una Razer Blade o una Dell XPS 15. Esos modelos están a otro nivel y definitivamente, muy por encima de lo que puede ser una Chromebook.

Finalmente, también existen algunas tabletas con Chrome OS, como la Pixel Slate de Google, pero es muy difícil recomendar uno de estos diseños sin un teclado físico.

Precios

Sin importar qué tan cara sea una Chromebook, por lo general van a ser más baratas que una portátil con Windows. La más reciente Chromebook 15 de HP cuesta apenas $450 dólares, por ejemplo, mientras que la Chromebook Flex 15 de Lenovo se va por $410 dólares.

Por $226 dólares es posible adquirir una de Samsung de 2017. Las Chromebooks son populares precisamente por su precio y el único producto realmente caro es la Pixelbook de Google, que cuesta alrededor de $1,000 dólares.

Pero claro, una Chromebook, con sus características, nunca va a poder competir con los laptops más caras. Aún así, estos equipos tienen una buena utilidad y son productos confiables que sacan de apuro en las necesidades más básicas.

Gracias a su diseño, además, son muy fáciles de usar, lo que las convierte en una excelente alternativa para todas esas personas que nunca se han sentido muy cómodas con una computadora tradicional.








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